El calvario de escolarizar a los niños con déficit de atención y autismo

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2009-08-09_IMG_2009-08-02_00.01.21__DV018CV001La escolarización de los alumnos con algún trastorno por déficit de atención en clase es un auténtico calvario para las familias. Faltan aulas y especialistas que se puedan hacer cargo a edad temprana de estos niños.

Maite Ducajú
Los alumnos con problemas de atención son “fácil de matricular hasta que empiezan a ser un problema para el colegio y te dicen: “sería conveniente que sacara a su hijo de este centro porque nosotros no tenemos medios”. Y, en muchas ocasiones, los profesores tienen razón” porque carecen de profesionales y de aulas. Quien habla es Daniel Comín, padre de un chico de seis años con autismo que conoce bien esta situación.
Opinión bien distinta es la que ofrecen desde la Conselleria de Educación. Según indicaron a Levante-EMV, para apoyar a los niños con problemas de atención (TDAH), que habitualmente se escolarizan en centros ordinarios, “se toman las medidas que el alumno necesite, como poner a su disposición el maestro de educación especial para trabajar las áreas donde presenta mayor déficit, se trabaja la atención. A veces, los profesores se tienen que coordinar con los servicios médicos porque los escolares necesitan medicarse”
Las mismas fuentes administrativas añaden que los niños presentan un “desfase curricular por su problemática” y para solucionarlo se destinan apoyos, refuerzos o adaptaciones curriculares.
Es la coordinación, o la falta de ella, entre las consellerias de Educación y de Sanidad una de las cuestiones que preocupa a los padres. “Se está enfocando mal desde la Administración. La solución pasaría por una mayor relación entre ambas consellerias. Sanidad, a partir de los siete años, retira las ayudas al entender que no necesitan ese apoyo y porque se encarga Educación” se queja Comín.
La presidenta de la Confederación de Asociaciones de Padres de Alumnos Gonzalo Anaya, Gemma Piqué, asegura que “los centros no están preparados para admitir a cualquier alumno que tenga un problema físico o psíquico. No hay capacidad para atenderlos por parte de los centros y, cuando hay un diagnóstico, faltan profesores”.
Los problemas de escolarización varian en función de dónde se viva. Daniel Comín explica los continuos vaivenes que sufren ante su escolarización: A los 18 meses se detecta el trastorno y a los dos años “se comienza el peregrinaje con la visita a la consulta del pediatra y, luego, a la del neurólogo. A los tres años, llega el primer diagnóstico, “Trastorno generalizado del desarrollo”. Se hace la petición de valoración de la minusvalía y el acceso a la atención temprana por la Conselleria de Sanidad en gabinetes psicopedagógicos privados (el concierto es de 20 horas semanales), pero “éstos no quieren porque no les pagan” comenta.
A esta edad, se tiene ya derecho a escolarizar en Infantil pero “no puedes llevar a tu hijo a esta etapa ordinaria. Es un momento crudo” relata Comín, quien continua explicando que “los padres solicitamos una atención extra para que el niño no esté aparcado en el colegio porque los profesores en infantil no han recibido la formación al respecto. Se le escolariza hasta que el niño empieza a causar problemas y te dicen que es mejor sacarlo”.
En Educación explicaron que su escolarización es “igual que el resto del alumnado pero cuentan con un dictamen que realiza el psicopedagogo del servicio diagnóstica. El informe se utiliza para las medidas que haya que tomar en el aula y para determinar dónde se matricula; el inspector hace una propuesta de escolarización y la territorial emite una resolución.

Fuente original

´Tenemos sensación de desamparo´

Promotor del Foro Isis con 600 familias, Daniel Comín sabe de lo que habla porque su hijo de seis años es un niño con autismo que estudia en un colegio público  de Valencia con un aula CYL (Comunicación y Lenguaje).
“Falta apoyo a la familia y al niño. Es una situación que provoca tensión en casa. El 50% de las familias de niños con autismo se divorcian. Hay sensación de desamparo” En España, uno de cada 180 niños sufre un transtorno como autismo, hiperactividad o déficit de atención. “Es un problema social. Es frecuente que los centros tengan un alumno con estas características”, apunta Comín. “Muchos colegios hacen un auténtico esfuerzo por la inclusión en la misma aula que sus compañeros. Intentan hacer un buen trabajo. Puesto que hay obligación de escolarizar a estos niños se deben crear servicios idóneos. Ahora, en algunos está el aula CYL. Tienes ésto o te vas a la privada con especialistas. Lo que pasa es que, con frecuencia, al primer problema te dicen que lleves a tu hijo a educación especial porque el centro no está adecuado a sus necesidades. Hay padres que pagan de su bolsillo a especialistas en la red pública lo que supone un esfuerzo económico importante y muchos no pueden” explica Daniel Comín.
Las CYL han sido creadas por la Conselleria de Educación en algunos centros públicos para integrar a alumnos con problemas de lenguaje y comunicación y pretende evitar la exclusión de niños con discapacidad en el sistema educativo.

Noticia publicada en el diario levante el 2/08/09

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