Lecciones para vivir (reportaje)

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confgraphicnw7Un trabajo de la Universidad de Oviedo enseña a tres niños que tienen autismo a expresar sentimientos, pedir cosas o manifestar un dolor.

Dedicación, esfuerzo mucho trabajo, y procedimientos basados en investigaciones contrastadas. Esta es la receta para lograr grandes resultados con niños con autismo, tal y como refleja en el estudio del psicólogo de la Universidad de Oviedo Luis Antonio Pérez González y de la doctora en Educación Especial del Centro para la Investigación y Enseñanza del Lenguaje (CIEL), de Oviedo, Gladys Williams. Ellos exponen en su estudio, seleccionado por la revista Psychology in Spain como uno de los diez mejores trabajos sobre psicología del país, los resultados de una intervención conductual relacionada a tres niños con autismo. Y cuál es este resultado? Pérez González explica que la conclusión funda mental es que “los niños pueden aprender, a base de un trabajo intensivo, muchas habilidades”.

Y es que, a razón de los datos que se desprenden del informe, los niños aprendieron a lo largo del año que duró el estudio a razón de una habilidad por cada hora y media de trabajo. ” la intevención se centra en enseñar habilidades lingüísticas funcionales”, explica Luis, “que los niños aprendieran a expresar un sentimiento, a pedir algo, o a explicar dónde les duele”. Y parece que lo han conseguido. Al finalizar el año de “trabajo intensivo”, un niño que empezó con un lenguaje que apenas iba más allá de la mera repetición, ya expresaba ideas.

Los resultados que se pueden obtener así son de un valor muy importante en niños con autismo. Tal y como explica Pérez González, “está comprobado que con estudios de este tipo, desarrollándolos durante varios años, se puede lograr una integración del 40% de los niños en el colegio”. Cuál es el requisito? Trabajo duro y muy especializado. “Nosotros con los niños trabajábamos de manera intensiva, dentro del horario escolar, y con el apoyo de los padres en casa”, comenta Pérez González. “Se alternan cosas que requieran más esfuerzo por su parte con otras más ligeras, como salir a jugar al patio, o ejercicios de tipo motor, y siempre con cosas que quiera el niño, no lo que tu quieras“. Con este trabajo, se demuestra que los progresos de estos niños son mucho más notables que aquellos que se obtienen con intervenciones no conductuales o con aquellas que no se realizan con todos los componentes óptimos (procedimientos bien seleccionados, profesionales formados, trabajo intensivo, dirigido por doctores en análisis de la conducta).

16/12/2006 JUDIT SANTAMARTA

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