Walfind y el Síndrome de Asperger

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Hoy les traemos un interesante escrito realizado por una persona con Síndrome de Asperger, un relato corto sobre Walfind y sus tribulaciones. El autor -Ignacio F. Pantoja- es licenciado en biología por la UAM y máster en Neurociencias por la USAL, además de tener Síndrome de Asperger. Lleva 6 años en talleres de escritura y publica regularmente en su blog Tierra de la Desesperación. También pueden visitar su página en Facebook Lord Kuzmich.

En este relato corto, el autor,  deja patente muchos de los sentimientos que los adolescentes con Síndrome de Asperger tienen, de cómo los aspectos sociales les pueden llegar a generar procesos de aislamiento social. Esperamos les resulte interesante.


aislamiento

Walfind se despertó como cada mañana, le dolía el cuerpo y la cabeza, no podía dormir bien nunca , se encontraba demasiado triste como para mover los músculos y deshacerse de la ropa de la cama.

Así que eran las 11:30, el colegio de integración a donde le llevaban le dejaban faltar en ocasiones, pero aún no quería ir.

No quería ver a sus compañeros.

La mayoría no le interesaba, solamente se dirigían a él de malas maneras y sus comentarios eran soeces y groseros, no quería escucharlos.

Pero sobre todo estaba ELLA, Walfind sabía que estaba totalmente fuera de sus posibilidades pero aun así había algo que no soportaba en su cabeza.

Su cuerpo, su cabello, sus ojos, los otros chicos que hablaban con ella…

Él nunca podría ser como otros chicos, cosa que le resultaba cargante y muy triste.

Se sentía muy muy enfadado, al final perdió el sueño y se levantó, se movía de manera ondulante por la casa, a sus 16 años estaba solo, sus padres ya le dejaban quedarse cuando se iban a trabajar por la mañana.

En cierto modo si odiaba el mundo, no quería relacionarse con ellos, con los seres humanos, ya que le mantenían en una posición que no era de su agrado.

Muchas veces le obligaban a hacer exámenes junto a los demás, pero él estaba harto, quería irse de allí, muchas veces pensaba en suspender y que lo acabarán expulsando, o bien directamente en quitarse la vida para que le dejasen en paz.

La mayor frustración recaía los fines de semana, cuando todos ellos salían en grupo, todos los de su clase, a emborracharse y a hablar con chicas con minifalda.

Él estaba solo, él estaba muy harto, no solo de todos ellos, sino de sus padres con quien chocaba en casa continuamente.

No quería vivir, llego a la cocina y encendió la radio, le encantaba oír las noticias, no le entusiasmaban los seres humanos que conocía pero si los que había al otro lado del aparato, le interesaba saber en qué rumbo iba la Humanidad, como se movían las fronteras, los motivos históricos, religiosos, la manera en la que se comportan las personas.

Pensó si él alguna vez tendría un papel en todo ello.

Lo rechazo por absurdo, nunca seria nadie…

Ignacio F. Pantoja

Dedicado a Mónica

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