Cómo es ser Asperger desde mi punto de vista

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¿Cómo se vive el Asperger? La pregunta me llegó en estos días desde diferentes lugares.

No podría dar una definición que identifique a todos los Aspergers, sólo puedo interpretar cómo lo vivo yo, así como a un neurotípico (NT) seguramente no se sienta identificado  con la personalidad de su vecino NT, o su compañero de oficina también NT.

Ser Asperger para mí significa no encajar en cualquier grupo social. En la infancia fue difícil, pero de adulta he logrado encontrar un perfil de personalidad que va conmigo, un selecto grupo social con el que comparto intereses e ideologías y he entablado pocas pero profundas amistades.

Es sentir que hay muchas convencionalidades sociales que siento ridículas. Perdón si no tengo la actitud esperada: la de intentar comprenderlas  y amoldarme a ellas… simplemente porque su uso esté consensuado socialmente no significa que yo no deje de ver que para mí no tienen sentido.

Es sentir ansiedad por tener que  hablar con alguien que no sea de mi entorno cercano (aunque sea por un tema menor… con más razón) y postergarlo a más no poder.

Es evitar situaciones que me desafíen sensorialmente. Aunque no siempre haya tenido conciencia de mi hipersensibilidad sensorial y sólo supiera que ciertas situaciones (sociales, ruidosas) me daban migrañas y necesitaba aislarme.

Es tener un umbral más bajo que el resto de las personas para captar el lenguaje no verbal, y no haberme dado cuenta de ello y  por ese motivo haber evitado siempre relaciones que me resulten confusas.

Es no saber tener charla social y no estar interesada en aprender. Es difícil estar interesado en aprender algo a lo que no se le ve el sentido. Aunque, si alguien que me interesa mucho me demandará hablar de temas que no son los de mi interés, es sentir mucha ansiedad en el intento de seguirle la conversación para complacerlo… es como no saber nadar e intentar hacerlo en el mar. El resultado: una conversación que son más manotazos de ahogado que una charla grata.

Por ese motivo es también huir de las “charlas de supermercado” e inclusive de los chats con amigos, como quien le huye de la peste.

Es pasar mucho tiempo al día aparentemente inactiva, pero con la cabeza a mil revoluciones por minuto. A veces esto puede hacerse extensivo a la noche.

Es que todos se rían de un chiste, y para cuando yo termino de hacer mis múltiples hipótesis sobre sus significados, y para cuando logro entenderlo, igual no le encuentre la gracia.

Es que algunos conocimientos me lleguen por conclusión, sintiéndolos cómo obviedades, cuando esos mismos conocimientos a otras personas les lleven mucho tiempo de estudios formales o inclusive ni capacitándose en el tema logran llegar a conclusiones propias de ese estilo.

Es tener un pésimo sentido de orientación en el espacio y el tiempo.

Es que los demás sientan que soy demasiado directa, pero  yo sentir que el problema es que los demás son demasiado complicados con ciertas reglas y con su alto umbral de sensibilidad ante la sinceridad. Y por ese motivo es también que  los demás compartan imágenes en las que  Sheldon Cooper dice que llega tarde a una reunión porque no tenía ganas de ir, y que les llame la atención su sinceridad, cuando para mi es de lo más normal decir en el trabajo que no me reúno con ellos porque no me interesa.

Es haber sido siempre muy racional. Y es, gracias a esa racionalidad, haber tenido siempre las ideas muy claras, lo cual creo que también es percibido así por mi entorno. Aunque, admito, con convicciones muy polarizadas.

Es ser “normal” (lo que sea que eso signifique), aunque con algunas particularidades… lo cual contradice la creencia de que la persona con Asperger es alguien total y llamativamente diferente al resto de los mortales.

Es no sentir un lazo afectivo sólo por el hecho de compartir lazos de sangre, y no comprender por qué otras personas sí los tienen, lo cual me permite no arrastrar relaciones tóxicas con otras personas por más compatibilidad genética que tenga. Y además, en contrapartida de esto, es también establecer relaciones 100% por convicción, sin ningún tipo de compromiso que me obligue a sentir afecto o estar al lado de alguien más que el propio deseo de hacerlo.

Es poder hacer las cosas que realmente quiero hacer, a mi manera.

Es haber encontrado una persona que me quiera como soy y que yo la quiero como es, y gracias a eso haber podido formar una familia.

Entonces, ¿qué es ser Asperger para mí? Es una parte de mi forma de ser, ni más ni menos.

Acerca de la autora:

Analia Infante

La Plata, Buenos Aires, Argentina.

Adulta con Asperger. Escritora de cuentos, relatos y artículos.

Creadora de la página “Maternidad Atipica” ( www.facebook.com/maternidad.atipica )


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