Autismo Diario entrevista a Pilar Arnaiz Sanchez, especialista en educación

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Pilar Arnaiz 1Pilar Arnaiz Sánchez es Doctora en Pedagogía, Catedrática de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de Murcia. Ha publicado más de 20 libros, así como numerosos artículos tanto de carácter nacional como internacional en el ámbito de la atención a la diversidad. Es directora del grupo de investigación “Educación inclusiva: una escuela para todos” en la Universidad de Murcia. En la actualidad sus trabajos de investigación están dedicados a promover centros y aulas inclusivas, buenas prácticas, y desarrollar un sistema de indicadores para una atención eficaz a la diversidad del alumnado. Es sin duda todo un referente en cuanto a modelos de educación inclusiva y atención a la diversidad.


En base a la experiencia de sus trabajos e investigaciones, ¿por qué considera fundamental el modelo de educación inclusiva en niños con necesidades educativas especiales?

Mi experiencia profesional me ha hecho ver cómo ha ido evolucionando la atención a las personas con Necesidades Educativas Especiales (NEE) desde que eran escolarizadas en los centro de educación especial hasta la escuela regular. Cuando empecé mi carrera profesional lo hice como maestra en un centro especifico, luego estuve otros cinco años en un centro regular y  de ahí pase a la universidad. Esta trayectoria profesional me ha permitido ver cómo se trabaja y se ha trabajado a lo largo de 30 o 35 años con este tipo de alumnado desde la base. He visto lo que podemos denominar el movimiento de la integración escolar cuando los alumnos con NEE empiezan a ser escolarizados, en los centros regulares y algunos de ellos a pasar de los centros de educación especial a los centros regulares.

Lo que ha sucedido en el movimiento de la integración, es que esos niños no fueron lo suficientemente bien acogidos, ni se adaptaron los centros de la manera que se debía de haber hecho para que estos alumnos recibieran la educación que necesitaban; es decir, una educación de calidad y sobre todo una educación que aunque a veces, sí era de calidad, se tendría que haber producido junto a sus compañeros siempre, porque el modelo de integración lo que puso de manifiesto fue lo que en atención a la diversidad se ha conocido como el modelo médico del déficit o modelo médico-psicológico, donde ha primado que estos alumnos tienen características diferenciales del resto de sus compañeros y por ello necesitan una educación muy diferente, profesorado muy diferente, contenidos muy diferentes, y el mejor lugar para impartir esa enseñanza que necesitaban era fuera del aula regular. Es entonces y a raíz de esto, cuando surge la educación inclusiva en los años 80/90,  cuando lo ministerios de educación en distintos países, entre ellos el español y también muchas investigaciones, ponen de manifiesto, que la educación que están recibiendo estos alumnos no es lo que pretendía ser la integración, sino que por el contrario se están produciendo muchas situaciones de exclusión y no se está dando la respuesta más adecuada a lo que estos alumnos necesitan, así aparece el movimiento de la educación inclusiva, que se crea en un principio como una crítica a esas prácticas que la integración había generado. El eslogan que utiliza la educación inclusiva es que no basta que los alumnos estén integrados en las aulas regulares, sino que tienen que estar incluidos en la vida de las mismas, en la vida de los centros, tienen que ser amigos de sus propios compañeros del aula y formar parte de ese círculo de niños donde se mueven. Por tanto, cuando surge este movimiento de la educación inclusiva, que a mi me pareció del todo pertinente y me uní a él, no porque fuera algo diferente a la integración sino porque era una continuación de la integración y un intento de superar todas aquellas malas o regulares practicas que la integración había propiciado y que no habían terminado de calar en la cultura escolar, ni en la formación del profesorado. En España cuando empieza la educación inclusiva no es suficientemente bien entendida, porque estábamos tan inmersos en la integración y creíamos que la hacíamos tan bien que no es hasta 1994 que se lleva a cabo la declaración de Salamanca, en una reunión de internacional, cuando surge de aquí el termino internacional de “educación inclusiva”, en inglés “inclusive educación” o “movement of inclusion”, pero cuando se hacen las traducciones, en ese momento nosotros seguimos llamándolo educación integradora o integración escolar, porque como no se sabía y no se entendía bien el término, se pensó que era una moda de los ingleses, cuando en realidad, los ingleses y otros países anglosajones con más de 40 años de experiencia respecto a inclusión habían puesto de manifiesto que era necesario dar un paso más y que la integración no era posible sin objetivos concretos y el hecho de  que apareciera una educación inclusiva como un intento de mejorar toda esa situación que estaba aconteciendo en los centros, fue muy interesante.

En su investigación “Análisis de las medidas de atención a la diversidad en la Educación Secundaria Obligatoria”, concluye que muchos docentes prefieren dar los apoyos específicos fuera del aula, ¿Cuál cree que es la motivación o la causa para que los apoyos se faciliten fuera del aula de referencia?

Lo primero que veo de interés en esta pregunta, es hacer una reflexión sobre lo que significa tener los apoyos en el centro y quiénes son los responsables de llevarlos a cabo, eso sería una primera parte y si hiciéramos esta reflexión desde una perspectiva inclusiva esto quedaría bastante claro por lo menos a nivel teórico. Los profesores de apoyo son los Pt (pedagogía Terapéutica) y AL (Audición y Lenguaje) en primaria y en el ámbito de secundaria profesores del Dpto. de Orientación, en algún caso, también, puede haber profesores de apoyo que vayan desde distintas asociaciones. Es cierto que esos profesores especialistas tienen un conocimiento especifico del alumnado no solamente con NEE, sino también con otras necesidades que también van a requerir de un apoyo especifico; estos profesores son los responsables de llevar a cabo los apoyos en el el centro, pero aunque ellos sean responsables de orientar de coordinar y facilitarlos, no son los únicos responsables y esto es un gran problema, el apoyo en el centro somos todos, no solo los profesores especialistas. El problema viene porque los apoyos aparecen directamente ligados al profesorado especialista que llega a convertirse en algunos contextos y momentos en los únicos responsables de los alumnos con NEE  y esto se convierte en una carga injusta. Estos profesores especialistas son los que tienen que hacer la programación para los niños, con necesidades de apoyo especifico, son responsables de su aprendizaje, de organizar su programación y esto determina que los tutores en algún momento no se sientan los auténticos responsables de esos alumnos; aunque ahora esto va cambiando poco a poco y los responsables de esos alumnos está claro que son los tutores. Estos alumnos necesitan una serie de adaptaciones en su aprendizaje, de materiales especializados y eso lo requieren y necesitan para poder aprender, pero no necesariamente fuera del aula. Muchas veces los profesores tutores declinan toda esta responsabilidad hacia el  profesor especialista y a que se  proporcionen los apoyos siempre fuera del aula.

El apoyo no tiene por qué ejercerlo siempre el profesor especialista, se podrían diseñar actividades de aprendizaje cooperativo donde unos alumnos apoyen a otros junto al  profesor, siendo un compañero del mismo ciclo el que ejerza el apoyo al alumno con NEE,  podemos organizar una actividad donde pueda venir alguien de la comunidad que rodea al centro, ya sea un miembro de la familia o alguna asociación, que podrían contribuir también. Los apoyos no son exclusivamente apoyos terapéuticos individuales para llevar a cabo  fuera del aula con los alumnos, sino que la base de la educación inclusiva afirma que los apoyos deben  ir al aula  con independencia de quién pueda proporcionarlos; cuando los apoyos entran en el aula todos se benefician de los mismos, empezando por el propio profesorado y la totalidad de los alumnos. Si hay dos profesores en el aula la calidad de la enseñanza aumenta y la posibilidad de atender individualizadamente y de una manera más personalizada al alumnado es mayor.

Con esto no quiero decir que en un momento determinado un alumno no salga fuera del aula, porque está aprendiendo un sistema alternativo de comunicación, o porque necesita de una atención mucho más intensa para poder reforzar todo el aprendizaje que él lleve, pero esto no debe hacerse sistemáticamente. Cuando salen mucho los niños fuera del aula lo que sucede es que la programación de las adaptaciones individualizadas para ese alumno no están insertadas en la programación del resto de sus compañeros y como consecuencia al profesor tutor le resulta difícil acomodar la clase que está dando para ese alumno con NEE, porque aparecen programas diferenciados en la planificación y ese es un problema que luego trae consigo que muchas veces, y lo voy a decir entre comillas “se abuse de la salida del alumnado con NEE  fuera de las aulas”

Usted, en esta misma investigación, llega a la conclusión y advierte del riesgo que se corre de crear un “circuito paralelo” de educación en el mismo centro al  separar la educación “especial” y “normal”; esta medida,  origina que la discapacidad sea considerada como una forma diferente socialmente construida ¿qué alternativa propondría usted para evitar que se originen estos dos flujos de enseñanza, el normal y el especial?

Para que un centro haya un único flujo de enseñanza no solo tiene que estar centrado en los apoyos, que por supuesto son importantes, tenemos que empezar  hacer una revisión a fondo de cómo están organizados los centros con respecto a la escolarización del alumnado; por ejemplo, su horario,  cuándo, cómo y dónde van a recibir lo apoyos los niños con NEE, y hay otra serie de decisiones de carácter organizativo y curricular que hay que tomar, para el alumnado con NEE.

Diferencias entre modelos educativos de forma gráfica

La nueva ley habla de que se haga un programa individualizado para esos alumnos, desde mi punto de vista no está mal en tanto en cuanto nos obligue a hacer un análisis exhaustivo de que es lo que necesita ese alumno, para luego concretar su respuesta educativa, pero si el alumno, por poner un ejemplo, tiene necesidades que implican que sus competencias curriculares están dos cursos por debajo del aula donde está escolarizado, lo que hay que ver entonces es cómo insertamos sus necesidades en el quehacer de ese aula junto a sus compañeros. Eso implica también, que si hacemos la planificación docente  para todos los alumnos del aula habrá que tener en cuenta las necesidades de todos y habrá que incluir en esa planificación las necesidades que ese alumno tiene e insertarlas en la programación docente del aula. Así en el quehacer docente del aula se pueden realizar actividades  que puedan tener distinto nivel de concreción, y que se pueden hacer por distintos procedimientos. Se trataría de  planificar la actividad para que todos los alumnos participen de la mima estableciendo para ello una metodología de enseñanza tutorada o de aprendizaje cooperativo, etc. Hay que planificar cómo se va a proceder en el aula, qué metodología se va a utilizar, con qué materiales, cómo se va a evaluar, como se establecen los apoyos, etc.

Se trataría de establecer todo un engranaje que es complejo llevarlo a cabo en algunos momentos, pero no porque no seamos capaces de hacerlo, sino porque estamos situados en este modelo médico de una respuesta individualizada, terapéutica al alumnado que no termina de calar en lo que es la educación inclusiva. Que todos los alumnos estén juntos trabajando exige lógicamente una planificación exhaustiva, tener previsto el repertorio de estrategias a utilizar en el aula, qué materiales vamos a utilizar, qué tipo de evaluación continua tenemos que hacer  al inicio y al final, para ver si  todos los alumnos han aprendido; implica aplicar ese diseño universal del aprendizaje que se requiere para todos y que muchas veces no se pone en marcha y se siguen planteando estos dos flujos de enseñanza que son paralelos y en donde nunca terminamos de acomodar a ambas partes.

Actualmente esta problemática se sigue dando en los centros y aunque el profesorado es consciente de ello, hay una falta de cultura escolar que necesitamos trabajar, hay que cambiar esa manera de trabajar de hace 30 años.

Los centros necesitan muchas veces ser ayudados para trabajar en estas líneas, pero a veces la propia dinámica de trabajo del centro hace que se siga practicando lo que se ha venido haciendo habitualmente y no se termina de resolver el problema. Muchas veces, todo esto, los profesores lo ven como una sobre carga de trabajo, porque tienen que cambiar sus esquemas para empezar otros. No obstante también debemos tener en cuenta que para poder empezar a trabajar de otra manera tienen que estar apoyados, sentirse seguros, generalmente piensan que les falta tiempo, que no saben cómo hacerlo, que tienen demasiados niños en el aula y todas estas cuestiones son verdad,  pero hace falta que los centros  se planteen esta necesidad de cambio y que se apoyen unos a otros, para decir estamos trabajando de esta manera, pero deberíamos dirigirnos hacia esta otra meta, e ir empezando por pequeños cambios y así poco a poco podrían caminar hacia la inclusión educativa hasta cambiar todas estas dinámicas, pero realmente cuesta.

En su monográfico “Hacia una educación eficaz para todos”, usted habla de la educación inclusiva como una cuestión de derechos humanos en primer lugar y una actitud y un sistema de valores y creencias en segundo lugar y no una acción o conjunto de acciones ¿Nos podría explicar esto?

Sí, la educación inclusiva es una cuestión de derechos humanos, eso está claro, ¿por qué? Porque todo ser humano tiene que ser atendido, apoyado en sus necesidades. La propia ONU y otros organismos han tenido que pronunciarse a este respecto al ver que se vulneraban los derechos de determinadas personas. Voy a explicar porque se ha tenido que llegar hacer esto.

Ir a la escuela no es ir a un lugar donde uno tiene que ser seleccionado, donde tiene que competir. La diversidad no es algo marginal, sino que es algo natural, es un valor implícito a las características del ser humano y eso muchas veces se olvida  porque queremos solamente enseñar a los mejores y el que no sigue el ritmo que marca la escuela sobra.

La diversidad no es eso, en la diversidad  existen distintas formas de ser y de estar los seres en el mundo, por tanto si es así, el sistema educativo tendrá que arbitrar una forma de atender a esa diversidad en su respuesta educativa, porque es lo que cada día un docente se encuentra en sus aulas, esa heterogeneidad. Es muy importante tener en cuenta a la diversidad desde el planteamiento de una educación inclusiva, esto a veces sorprende y te enamora, como me sucede a mí. La educación inclusiva dice que esa riqueza de características que hay en un aula brinda al docente la oportunidad de poner en práctica cantidad de estrategias y de formas de enseñar que a lo mejor en un contexto más homogéneo no lo hubiera podido llevar a cabo. Si el oficio de un docente es enseñar  tendrá que hacerlo de la mejor manera, y teniendo en cuenta las características diferentes inherentes a las aulas. Muchas veces los docentes se quejan de que la educación inclusiva es algo muy bonito pero muy teórico, y que faltan muchos recursos para poderla poner en práctica. La educación inclusiva no es una acción puntual, no significa que en el centro durante una semana se trabaje la paz, no es hacer una acción concreta y el resto del curso nos olvidamos de esa manera de enseñar y de que los alumnos con NEE siguen estando ahí. No es una acción ni un conjunto de acciones, es una actitud, implica una forma de enseñar, de organizar el centro en pro de atender a la diversidad de ese alumnado, es una filosofía, un sistema de creencias que tenemos que tener y que se tiene que traducir en un modelo de enseñanza-aprendizaje. Si entendemos que la atención a la diversidad como una cuestión puntual, lo que  simplemente los profesores de apoyo pueden hacer y no se organiza a nivel global de centro, da igual que la educación inclusiva sea considerada un derecho un humano.

Existe una división entre lo que pensamos y obramos. A nivel teórico la diversidad es estupenda, la educación inclusiva totalmente pertinente. Sin embargo, en la práctica, muchas veces cuando entro a observar en las aulas en las que el profesorado me ha manifestado toda esta teoría sobre la educación inclusiva, me he encontrado  con una forma de trabajar poco inclusiva. Muchos profesores son conscientes de ello, ideológicamente es lo que les gustaría, pero luego a la hora de la práctica hay muchas cosas que no consiguen llevarlas a cabo para que la atención a la diversidad se convierta en realidad. Atender a la diversidad es complejo, se requiere un grupo de personas dispuestas a ello, el compromiso y trabajo de toda la comunidad educativa  para poder sacar este tema adelante. Mientras que sea entendida como una cuestión puntual, los planteamientos de la educación inclusiva será difícil que avancen.

En este mismo monográfico usted dice que los estudiantes con discapacidad fuerzan a romper el paradigma de la escolarización tradicional y obligan a intentar nuevas formas de enseñar ¿Puede darnos ejemplos de estas nuevas formas de enseñanza?

Tener alumnos diversos dentro de la misma aula ayuda al profesorado a desarrollar otras formas de enseñar. Si tenemos un alumno con determinadas características y vemos que la forma en la que se está trabajando con él no funciona, deberíamos de preguntarnos lo que debemos cambiar hasta encontrar la manera de que ese alumno se pueda insertar en su grupo, aprender y tener un desarrollo social adecuado. Tendríamos que estar continuamente desarrollando nuevas estrategias, usando nuestra creatividad, probando situaciones de enseñanza-aprendizaje en el aula para ver si funcionan y si no probar otras. Así acumularíamos un importante repertorio de estrategias que podríamos compartir con nuestros colegas, y todo esto dentro de un concepto de unidad. Así cuando veamos que algo funciona, al curso siguiente el profesorado que tenga a ese alumno, lo puede seguir poniendo en práctica.

Yo creo que la atención a la diversidad es un desafío, un desafío positivo que como docentes nos reta a sacar lo mejor de nosotros mismos, nos obliga a romper todas esas formas clásicas de trabajar, ya que muchas veces no dan la respuesta que necesita la totalidad del alumnado de un grupo. Responden simplemente a un grupo de alumnos, del aula pero no a todos y no podemos dejar olvidados a los que tienen más dificultades; evidentemente eso requiere un cambio y una reflexión. Cuando yo hablo de los apoyos que se utilizan en al aula, no me refiero solo a los apoyos en un sentido personal para los alumnos con NEE,  como que venga un especialista al aula, me refiero a que cuando se han adaptado determinados materiales para algunos alumnos, tenemos que tener en cuenta que lo que es bueno para ciertos alumnos puede ser también bueno para el conjunto del aula; generalmente se piensa que lo que adaptamos es exclusivamente beneficioso para determinados alumnos, con lo cual el profesor lo ve como un sobreesfuerzo y más trabajo, pero no nos olvidemos que adaptando un contenido que mejora la comprensión de lo que estoy explicando, todos  los alumnos se beneficiarán de ello, esta es una de las cuestiones que más trabajo cuesta en el cambio de la mentalidad hacia la educación inclusiva.

Para iniciar el cambio los profesores deben  ser apoyados, tiene que haber un grupo de profesores que tomen esta iniciativa, que cuenten con el apoyo de los padres, en definitiva, que se decidan a empezar, porque un único profesor que tiene un aula heterogénea y que además  tiene que adaptar él solo el material, si le agregamos el hecho de que tiene que abandonar al resto del grupo para atender al alumno con NEE, al final, toda esta situación genera que todos los apoyos que necesite ese alumno con NEE, se realicen fuera del aula. Estas situaciones se podrían evitar y resolver con una adecuada planificación previa.

En muchas aulas lo que prima es la utilización del libro de texto para todos, hay que tener en cuenta que con 25 niños en el aula puede ser que ese libro de texto responda y sea  adecuado para 15, pero con los otros diez que por circunstancias no pueden seguir de igual manera el libro, tenemos que analizar cómo vamos a trabajar con esos niños que no pueden seguirlo ni responden igual. En definitiva, todo tiene que estar previsto para dar una enseñanza de mayor calidad y que  los niños puedan desarrollar todo su potencial, dentro de su aula regular con sus compañeros y en un ambiente adecuado.

Desde la fundación “AUTISMO DIARIO” hemos llegado a un acuerdo de cooperación con varias  universidades públicas  para llevar a cabo un programa de formación reglada enfocado a los profesionales y estudiantes diplomados que incluye la obligatoriedad de las horas de intervención practica, ¿ve usted viable extrapolar la implantación de proyectos universitarios similares a la Región de Murcia?

Sí. Pienso que sí, porque la Universidad de Murcia, está abierta a la colaboración con distintas entidades.

Se ha demostrado la eficacia en la inclusión de los alumnos con NEE, de la figura de un maestro de apoyo y también para el conjunto del aula. El desvanecimiento progresivo de esta ayuda se hace en función de las nuevas habilidades que van adquiriendo los alumnos ¿Desde su punto de vista como se debería hacer y que pautas se deberían implementar para la inclusión  y el posterior desvanecimiento de esa ayuda una vez que el alumno haya adquirido las habilidades necesarias?

En nuestro sistema educativo, el profesorado de apoyo para el alumnado con NEE tiene hecho su dictamen de escolarización, sus adaptaciones curriculares, muchas de ellas en principio tienen un carácter permanente, aunque siempre son revisables: puede tener algunas horas de apoyo con el profesor especialista, o puede ser que el modelo de apoyo esté implícito dentro del contexto del desarrollo del aula. Aunque en una primera etapa del aprendizaje se requerirá la presencia del apoyo con mayor intensidad, lógicamente, esa figura del especialista, conforme vaya evolucionando el niño, comenzará a dejar de estar tan presente, y dejar de estar exclusivamente para ese alumno en concreto. Hay estudios que han puesto de manifiesto que muchas veces el profesor de apoyo se  convierte en una barrera para el niño, ya que le puede impedir interactuar con sus compañeros o con el profesor tutor. Por esto, cuando el niño con NEE va evolucionando llega el momento del desvanecimiento del profesor de apoyo. De esta forma sigue apoyando al niño con NEE, pero actuando sobre su persona indirectamente, ya sea asesorando al profesorado regular, adaptándole los materiales, haciendo actividades que favorezcan la relación entre el niño con n.e.e. ….

Lo importante es preguntarnos sobre el modelo de apoyo que estamos poniendo en práctica, saber si estamos trabajando desde un modelo inclusivo, si tenemos claro quién va a apoyar, cuándo se debe apoyar, qué se va a apoyar y  contemplar el modelo de apoyo desde un rol más amplio que no sea directamente sobre el propio alumno con NEE. No se trata tanto de intervenir directamente sobre el niño con NEE, aunque se haga cuando sea necesario, sino de apoyar otros aspectos esenciales en el proceso de enseñanza-aprendizaje para que el entorno sea favorable y se dé una respuesta educativa de calidad a todos los niños del aula. Ese desvanecimiento del apoyo de manera progresiva hay que planificarlo y ver a través de que otras situaciones se puede producir sin que su presencia sea física y junto al alumno.

Usted sostiene que una de las herramientas fundamentales de las que un centro dispone, para atender las características individuales y diversas de sus alumnos es la planificación de un currículum básicamente común, pero abierto y adaptado a la necesidad de cada alumno, ¿Cómo se planifica ese CV?

Para completar y siguiendo la línea de lo que  hemos hablado anteriormente, insisto en que siempre tiene que haber una planificación del currículum, esa es una cuestión que no se puede dejar al azar, la enseñanza hay que planificarla para todos los alumnos y, en concreto, si hay algún alumno que necesita adaptaciones curriculares. Estas tienen que estar presentes e incorporadas desde el principio en esta planificación, sabiendo previamente el profesorado que todos los alumnos que hay en el aula no van aprender lo mismo, tienen que tener muy claro qué contenidos del currículum común pueden aprender todos, aunque sea a distintos niveles y cuáles van a tener que aprender solamente un grupo de alumnos. Voy a poner como ejemplo: una clase de decimales, cómo contar, medir o sumar decimales quizás lo podrán hacer  todos, pero si hablamos de multiplicar y dividir decimales probablemente eso ya lo harán unos sí y otros no. Por lo tanto, tendríamos que aplicar una enseñanza que no es la común para el resto del aula, pero que sí está relacionada con el tema que se está desarrollando para todos, así puedan seguir la clase y no estar tan perdidos bien porque se marchan del aula o porque permanecen en la misma realizando una actividad completamente diferente. Un aprendizaje, unas competencias que puedan transferirlas a situaciones de la vida real, como puede ser el manejo  del dinero. Se necesita un currículum para la vida, puede que sea un aprendizaje más limitado a nivel académico, pero lleno de habilidades para la vida real. Lo que debemos evitar es que el alumno que no puede multiplicar decimales termine fuera del aula con el profesor de apoyo realizando otro tipo de tareas a veces demasiado sencillas para su nivel como puede ser recortar o pintar, tenemos que preguntarnos qué puede hacer, qué puede aprender ese alumno, hasta dónde puede llegar, donde está su nivel, qué le servirá para la vida practica y posteriormente adaptarlo para que pueda aprenderlo. Esa cuestión tiene que estar muy clara porque justamente en las adaptaciones curriculares individualizadas es muy importante detectar que es lo diferente  que el alumno tiene que aprender con respecto a su grupo de clase, para  que de esa manera podamos integrarlo con los contenidos de los demás y que no sea un programa paralelo para ese niño. En muchas ocasiones cuando el niño sale del aula ordinaria al aula de apoyo, al volver, el tutor no sabe que es lo que ha estado haciendo y le resulta difícil reforzar algo en concreto para que pueda seguir el aprendizaje con sus compañeros. Tenemos que ser conscientes de qué contenidos son básicos y cuáles no, qué materiales utilizar con todos los compañeros y que otros son específicos para que ese niño con NEE aprenda,  teniendo que estar disponibles en el aula para cuando se realice la actividad, tiene que haber una provisión y previsión de los mismos.

¿Qué cree usted que aporta al grupo de estudiantes la convivencia con niños “etiquetados como diferentes”?, ¿por qué no se utiliza esta herramienta tan potente y beneficiosa para explicar, concienciar y poder llevar a cabo una inclusión con éxito?

La diversidad es una riqueza, en nuestra experiencia hemos visto que, si bien a veces los niños tienden a ser crueles, esta situación puede cambiar si la trabajamos, porque por otro lado los niños son muy generosos y cariñosos, pero la aceptación del otro hay que trabajarla e integrarla en el currículum, no se produce por sí misma y los docentes tienen que hacer un trabajo en el aula, en el patio, etc. Es una riqueza mutua y si esto se pone en práctica, al final el alumnado ve al niño como uno más a pesar de sus diferencias. Si por el contrario con determinadas acciones, como pueda ser cuando a un alumno se le saca fuera del aula en la mayoría de asignaturas para recibir apoyo y no puede estar con el resto de compañeros, se transmite, aunque sea de forma inconsciente, que este compañero “no es capaz de nada”. Yo tengo recogida una historia en uno de mis libros de una niña a la que su familia la notaba temerosa, asustada con respecto al colegio hasta que se consiguió  saber  que en realidad lo que tenía era miedo a suspender, a fracasar, porque en su clase  había un niño que cuando no hacía las cosas bien lo sacaban de su aula para recibir apoyo, esto hacía que ella captase la diferenciación que se hacía con aquel alumno y tenía miedo de que le pasase a ella lo mismo. Esto nos debería hacer reflexionar sobre qué imagen de la diversidad estamos dando para que un niño vivencié esto de esa manera.

Muchos de los niños con NEE, presentan características comunes, derivadas de una percepción sensorial diferente del entorno, (híper actividad, estereotipias, problemas conductuales…), ¿Qué opina al respecto de la medicalización en niños, en estos casos en concreto?, ¿Cree que el sistema sanitario-educativo funciona como un equipo multidisciplinar?

No soy una gran experta en este tema, pero lo que creo es  que tiene que haber un equilibrio. En algún tipo de problema más bien biológico, en los que el niño presenta unas conductas muy disruptivas, quizás se requerirá medicación, siempre que ésta haga que el niño esté más centrado, que pueda atender mejor, siempre que no lo adormezca y que la medicación esté bien  pautada, pero no hay que recurrir a esto por una cuestión de no poder ser atendido en un aula. No se debe pensar que todos los alumnos que tienen conductas disruptivas van a necesitar medicación sin analizar previamente los efectos del contexto escolar del niño,  no hay que centrar la causa del problema disruptivo siempre en el propio alumno, hay que hacer un análisis más amplio (qué estaba pasando en ese momento el aula, qué estábamos trabajando con él, qué atención se le estaba prestando), analizar el contexto familiar, etc. para ver si se puede corregir lo que está reforzando estas conductas y buscar una solución.

Existen convenios educativos y sanitarios precisamente para TGD y TDH, para que haya una mayor coordinación y trabajo conjunto.

Dado su convencimiento de la adaptación individualizada del C.V. del alumno para garantizar el éxito de la inclusión, ¿Cómo debería realizarse este cambio para acceder a una inclusión real y digna para estos niños?

Yo creo que hay que verlo de manera individualizada. Las adaptaciones curriculares se hacen para que quede bien claro, y de manera individualizada, qué es lo que ese alumno necesita, qué características tiene para aprender, cuál es su nivel de competencia curricular, ……. y lo establecido en la misma tiene que estar incardinado en la programación docente. En ésta deben establecerse los objetivos, contenidos, y competencias  de todos los alumnos, desde el alumno que tiene el nivel de competencia curricular más alto, porque puede ser un alumno con altas capacidades, hasta el alumno con una competencia curriculares más baja, vamos secuenciando los objetivos desde el mayor nivel al menor nivel, porque hay niños que pueden tener un nivel curricular uno o dos años por debajo del resto. Las unidades didácticas tendrán que tener objetivos más altos y más bajos acorde al nivel de competencia curricular de todo el alumnado del aula, actividades acordes a lo que vamos a desarrollar, además de evaluaciones con distintos procedimientos, porque no a todos los alumnos los podremos evaluar de la misma manera, y con niveles distintos de competencia. La programación docente multinivel permite dar una respuesta educativa para distintos niveles dentro de un mismo curso; como ya he dicho anteriormente, el libro de texto viene para un nivel, y hay que adaptarlo a todos los niveles. El tener diferentes capacidades en un aula es de una gran riqueza, está comprobado que muchas veces cuando un niño enseña a otro utiliza estrategias más cercanas,  que llegan incluso más lejos que las de un profesor.  Si  eso se canaliza y se utiliza esa riqueza, la diversidad se convierte en un valor. Yo fui a un colegio de los que antiguamente se llamaban “escuelas unitarias”, íbamos niños desde cuatro años a once años, todos juntos en el mismo aula, y siempre con la misma maestra, teníamos un aprendizaje multinivel, había que diferenciar el currículum para que todos aprendiésemos, existía la enseñanza tutorada; éramos 60 o 70 niños en un mismo aula,  los niños que estaban más adelantados o que eran más mayores enseñaban a los más pequeños; para los niños que enseñaban era un estímulo explicar el tema a los demás, y por otro lado repasaban y organizaban los contenidos que ya habían adquirido para transmitirlo a los otros alumnos.

Los padres de niños con NEE, por lo general, somos padres muy comprometidos, pudiendo aportar información privilegiada para ayudar a que el proceso de la inclusión sea llevado a cabo con éxito; ¿por qué nuestro sistema educativo actual a diferencia de otros, no contempla la figura paterna en los niños con NEE  como parte del proceso e incluso tiende a excluirla?, ¿por qué no existe un protocolo establecido para que los canales de comunicación sean más fluidos como ocurre en el caso de los niños neurotípicos?

Estamos diciendo que la escuela la compone la totalidad de la comunidad educativa, los padres son una parte esencial de la misma. Cuando hablamos de “una escuela para todos”, los padres forman parte de esa escuela, aportan lo mejor de ellos mismos para colaborar con ésta. Lo pueden hacer de diferentes maneras: adaptando materiales, entrando en las aulas para apoyar en determinado momento a los profesores, dando talleres, etc., esto está implícito en lo que significa “una escuela para todos” y también contemplado en la ley. Pero para que todo esto se lleve a cabo debemos ver primero como están organizados y planificados los centros, con quien cuentan, con quien no cuentan. Si la respuesta educativa y  los apoyos de un centro los proporciona la propia comunidad educativa, y dentro de esa comunidad están los padres, estos cumplen un papel importante, pero lo que nos tendríamos que plantear es que papel les estamos dando a los padres en realidad, quizás mucho menos del que deberían tener,  no se trata de que los padres quieran venir a gobernar a los maestros, sino que al ser un proceso de colaboración tienen que tener su lugar en el centro. El hecho de ser padres no impide  formar parte de ese proyecto global del centro de atender a la diversidad, muchas veces esto no está bien definido, no está explicito, no está claro y por eso obviamos a los padres del proyecto educativo, no es que haya una prohibición explícita, quizás el problema radique, en que esta colaboración al no estar clara y pautada  genera una falta de confianza. Los padres son unas piezas valiosísimas porque son los que mejores conocen a los niños en sus diferentes aspectos, habrá padres que no quieran implicarse, pero a los padres que quieran hacerlo habrá que darles la oportunidad.

Los recreos es el momento de mayor interacción social, ¿Qué opina de incluir  integradores sociales como medida de inclusión en los colegios?; ¿Es Vd. partidaria de los recreos tutelados, como se podría implementar esta medida?

Hay que analizar y valorar la problemática en los recreos, ver si hay niños diferentes,  niños que tienen dificultades, que no saben jugar, que se quedan solitarios, que tienen problemas para establecer relaciones sociales, que son rechazados, también detectar si están surgiendo conductas de acoso, y de esta manera determinar si necesitamos intervenir, posteriormente se establecerá quien lo va llevar a cabo, si serán docentes, padres, voluntarios, asociaciones  que cooperen con el centro, mediadores, o si nos valdremos de los propios alumnos del centro.

Podemos deducir de sus palabras que no necesitamos de aulas específicas para tratar la diversidad, sino de una educación específica, individualizada e inclusiva con nuevas estrategias para poder educar de forma eficaz ¿Por qué?

La respuesta ideal sería sí, pero al no existir en los centros estos modelos de inclusión de los que estamos hablando hay que recurrir a estas aulas que responden a una realidad de cómo está planteado nuestro sistema educativo  que no es capaz de organizar las cosas de otra manera. Evidentemente los chicos no están en un centro de educación especial, pero  están dentro de un aula abierta que es cerrada en muchas ocasiones porque los niños salen poco o a veces nunca de ella. Es cierto que representan un paso más en el proceso de normalización, pero no es la respuesta más inclusiva. Lo adecuado sería que estos alumnos del aula abierta estuvieran dentro del aula de referencia con sus compañeros y que se les diera en un momento dado el tipo de respuesta a sus necesidades fuera del aula, y no que estén en el aula abierta la mayoría del tiempo, y entren alguna hora suelta al aula de referencia, o incluso que algunos de ellos ni entren. Si no hay otra alternativa y no hay otra capacidad de respuesta del sistema educativo para abordar esto de otra manera, se tendrá que aceptar. Las aulas abiertas son un paso intermedio entre el centro específico y el centro regular, lo que jamás se puede pensar es que es una respuesta inclusiva si por inclusivo entendemos que los niños con NEE deben estar en un contexto lo más normalizado posible. Yo a las aulas abiertas le pondría un interrogante  ya que muchas veces son como centro específico dentro de un centro regular y son ambientes demasiado cerrados.

Para terminar, me gustaría mencionar varias frases que tengo recogidas en uno de mis libros, la primera es de un padre de una niña con discapacidad:

El muro de Berlín ha caído, Nelson Mandela ha sido puesto en libertad, pero Moly, no asiste todavía a la escuela de su barrio

La otra la recogí de opiniones de personas de otros países que han vivido a través de su experiencia personal el movimiento de la integración quedando de manifiesto la incomprensión que sintieron:

El pesimismo sobre las posibilidades de las personas con discapacidad puede llevar a verlas como analfabetas como incompetentes, desinteresadas por la cultura y los contenidos académicos

Para recibir el estatus humano de parte de los normales las personas discapacitadas deben usar el encanto, la intimidación, el ardor, la deferencia, el humor o el entretenimiento para aliviar de su incomodidad a los no discapacitados”, otra; “Quiero conseguirlo todo en poco tiempo en mi imaginación lo puedo hacer todo pero en la realidad no es nada

Muchísimas gracias por  su tiempo y su dedicación, para nosotras como madres que somos de dos niños con NEE, ha sido un placer conocerla y muy enriquecedor el  que nos haya transmitido todos sus conocimientos que nos llevará hacer una profunda reflexión como padres.

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